Autoexamen


Autoexamen mamario y Ginecológico



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¿Cómo prevenir el cáncer de mama?
        Como no se conocen las causas que producen la enfermedad, no es posible por el momento llevar a cabo una prevención de la misma (prevención primaria); sin embargo, sí estamos preparados para, si se presenta, detectarla a tiempo de poder ser curada (prevención secundaria). Existe una serie de aspectos, en este sentido, que es conveniente tener presente:

¿El autoexámen mamario es realmente útil?

 La autoexploración mamaria mensual ha sido una constante en los programas de prevención del cáncer de mama; sin embargo ha ido perdiendo importancia con el acceso de la mujer a los controles ginecológicos y mamarios periódicos y a los programas de detección temprana. Hoy es exigible el diagnóstico de cánceres de mama no palpables y eso solamente se consigue con un estudio instrumental de calidad. En las campañas de prevención, estos casos ocupan ya cerca del 40% de los diagnósticos; la mayoría de las veces se trata de tumores aun no invasores, con curaciones en cerca del 100% de las ocasiones

Revisiones Periódicas

   A partir de los 35 años, la mujer debe comenzar a realizar anualmente sus controles mamarios. Es a esta edad, aunque algunos piensan que es preferible a los 40 años, cuando debe efectuarse el primer estudio mamográfico, que servirá de base comparativa con los siguientes controles. Hasta los 40-45 años la mamografía se repetirá cada 2 años y después anualmente. La revisión incluirá un interrogatorio pormenorizado y una inspección y palpación cuidadosas. La ecografía, sobre todo en mujeres jóvenes, será muy útil para completar el estudio radiológico

Herencia y cáncer de mama

Se estima que la mayor parte de los cánceres de mama son esporádicos; el cáncer aparece en un miembro de una familia sin que se repita en esa generación. Pero alrededor del 10% puede depender de algún tipo de factor genético hereditario. Se conocen 2 genes, denominados BRCA1 y BRCA2, que se relacionan con una predisposición aumentada del 45 y 35 %, respectivamente , de padecer la enfermedad. Alteraciones en algún otro gen relacionado con los cromosomas 11 y 17, son mucho menos frecuentes. Al no existir medidas preventivas razonables para individuos que presenten estas alteraciones genéticas, el estudio de las mismas en familiares de pacientes que son diagnosticados de cáncer de mama, no parece estar indicado por el momento, al menos de forma sistemática


(Palpación mamaria y mamografia)
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